El que estos pequeños mamíferos sean resistentes y adaptables no quiere decir que puedan vivir en cualquier lugar. Un buen hogar es necesario para que su vida sea tan larga como debiese, y para que tengan una buena salud.
Lo primero que hay que decir es que, no se debería de pensar en un número grande de ejemplares. Los machos de ratón no se toleran entre sí (salvo que sean hermanos de la misma camada) y marcan su territorio, con lo que pueden desprender cierto olor.
El futuro hogar de nuestros ratones debería ubicarse en un lugar seco y cálido. Como cama el serrín o el papel de periódico servirá, deberá ser cambiado al menos una vez por semana y la jaula lavada con jabón neutro.
Como alojamiento servirá una jaula para hámster. La presencia de juguetes tales como escaleras u otros elementos para trepar, ramas para roer, ruedas...serán beneficiosas para nuestros animales siempre y cuando sean seguros y no abusemos de ellos.
Teniendo esta información y contando con una jaula para hámster, ahora debemos preocuparnos del diseño de un laberinto que nos servirá para estudiar la velocidad de reacción de los ratones aplicando distintas condiciones al medio donde viven.

