jueves, 14 de noviembre de 2013

Política y medicina

¡Bueeeeenos días! He encontrado en la página web de El Mundo una noticia de hace un mes en la que habla de uno de los más recientes casos en el que la política ha interferido, complicado y ralentizado la investigación científica que tantos avances médicos podría provocar. 


En esta noticia nos cuenta cómo cientos de organismos permanecen cerrados desde el primer día de octubre a la espera de que demócratas y republicanos lleguen a un acuerdo para reabrir el Gobierno Federal. Pero, por supuesto, los que más han sufrido los efectos del cierre de la administración han sido los NIH (Institutos Nacionales de Salud): cuya sede central está en Washington y agrupa 27 centros públicos de investigación.
El cierre de la administración obligó a los responsables de la institución a despedir a tres cuartas partes de sus 18.646 empleados. Sólo se permite conservar unos servicios mínimos de los que los responsables de la mayoría de laboratorios tienen que dar justificación, a veces incluso se les impide seguir trabajando tanto a ellos como a sus trabajadores. Eso sí, algunos departamentos y sobre todo los investigadores más jóvenes ignoran las directrices oficiales y continúan con sus investigaciones. Lo cual les podría traer muchos problemas si se les descubriese y temen que les delate un accidente en el laboratorio.
Los 27 centros de los NIH suponen el 28% de la investigación biomédica en EEUU. Una cifra que ofrece una idea aproximada del impacto que supone su cierre. Sus laboratorios han aplazado cientos de ensayos clínicos relacionados con el cáncer, el sida o el Alzheimer y sus responsables han dejado sin tramitar miles de solicitudes de científicos que acuden al organismo en busca de financiación.

Experimentos suspendidos

A una de investigadora del Instituto Nacional del Cáncer se le denegó la entrada y sólo pudo acceder al edificio, después de pedir permiso, una hora al día para asesorar a los técnicos que cuidan de sus ratones.
A los roedores se les han inyectado células cancerígenas y han empezado a desarrollar tumores que hacen necesario sacrificarlos. La investigadora en esa hora que se le permite la entrada extrae de sus cadáveres tejidos que le ayudarán a retomar el experimento. Muchos de estos roedores son ratones cuyo genoma se ha modificado para someterlos a enfermedades humanas. Un detalle que los convierte en especímenes muy costosos y difíciles de sustituir. Un único animal puede llegar a costar miles de dólares y algunos son ejemplares únicos imposibles de reemplazar.
La esperanza de vida de un ratón sano oscila entre dos o tres años. Pero los que se utilizan en experimentos médicos no suelen aguantar más de 12 meses. La mayoría de ellos viven en jaulas esterilizada y se les alimenta a través de un tubo especial que los expertos rellenan cada dos semanas. El mayor problema que suponen es su rapidez de procreación que hace muy difícil controlarlos.


Como veis, en muchas ocasiones se mezcla la política con temas como la investigación biomédica que nos afecta a todos a un nivel que no podemos llegar a imaginar; además de dejar a muchos trabajadores en paro y perder dinero con los cientos de experimentos que quedan a medias. Esperemos que esto deje de suceder y que estos experimentos, que por el momento han sido parados, lleguen a buen término. Un besoo.

Laberinto para roedores

Para construir el laberinto que precisamos para investigar la conducta y resolución de problemas en roedores se requiere el siguiente material:
  1. Placas de madera.
  2. Lápiz.
  3. Regla.
  4. Sellador de madera (no tóxico).
  5. Tijeras.
  6. Cartón grueso.
  7. Pegamento caliente.
  8. Malla de alambre.
Como veis apenas se requiere material y es sencillo de conseguir. Cuando contemos con esto, debemos seguir los siguientes pasos:
  1. Primero hay que pensar el tipo de laberinto que necesitamos dependiendo del aspecto que vayamos a estudiar; por ejemplo, si queremos estudiar la memoria de una rata realizaremos un laberinto largo y complicado, pero si queremos comprobar el tipo de alimentos que prefiere este roedor realizaremos un laberinto simple.
  2. Una vez que controlemos este aspecto, necesitaremos una pieza de madera como base que sea por lo menos igual de grande que el laberinto que queremos obtener. Si la base es más grande no pasa nada.
  3. Seguidamente debemos planear cómo queremos que se distribuyan las paredes del laberinto que es lo que realmente le dará forma. Utilizaremos el lápiz para dibujar dichas paredes, teniendo en cuenta que cada pasillo deberá tener cerca de 10 cm. de ancho para que el roedor pueda dar la vuelta.
  4. Después tendremos que sellar la base con sellador de madera que, por supuesto, no sea tóxico. Esto evitará que los residuos del roedor se metan a la madera y será útil a la hora de limpiarlo y para evitar olores que puedan despistar a los animales.
  5. A continuación, toca construir las paredes del laberinto. Para ello cortaremos con las tijeras las tiras de cartón con cada medida que se precise; cada pieza necesita al menos 10 cm. de altura.
  6. Utilizaremos el pegamento caliente para pegar cada pared en su lugar, éste funciona bien porque es firme y seca rápidamente.
  7. Cuando el roedor sea colocado en el laberinto para seguir el circuito y realizar el estudio, deberemos asegurarlo de manera que haya una especie de malla de alambre en la parte superior para evitar que se suba por todos lados.
¡Y YA TENEMOS NUESTRO LABERINTO! Como veis tampoco es tan complicado construirlo y nos será útil para realizar numerosos estudios con diferentes estímulos.